el sueño se levanta de la almohada y toca el cielo con las manos, sublime, canción de cuna que arrulla los sueños indescriptibles
(me pienso, me escribo, te escribo, les escribo—a todos y a ninguno)
duelo profundo (jamás perpetrado), las armas escondidas tras las caderas, con una voluntad aterradora de trascendencia terrestre
(las diferencias se hacen una sola similitud, la de ser posibles)
desparramadas, descosidas, verdades desnudas cuando todos los demás están vestidos
el duelo se conecta con la intención informe de nuestros miedos
(la prisión de las palabras arroja los barrotes y la hoja en blanco como salto al vacío eternizado en el instante, cómo me cuesta)

un raro blanco languidece de cuajo, un olvido sale a joderme, presume detener varias emociones acorazadas, enfriando lentamente, mi arma escondida, la uña en guardia contra esa piel ajena que se deshace en pelusas, que asusta mi guardia y aparta mi mirada del resultado.
1 comentario:
(estas exquisita! hermoso texto niña.
besos!!!)
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