12 julio 2007

decepción











desde hace un tiempo vengo pensando en la decepción como disparador.
después de revisarme, releo un deseo inconcluso de generar un diálogo imposible.
algo de la empatía se manifiesta aquí, ese deseo de dialogar compartiendo un lenguaje quasi silencioso, polisémico, infinito.
desarrollando un poco la noción de post-heroico, descubrí que en esa cotidiana heroicización encuentro palabras para contar.
el otro, el fragmento divino que somos a los ojos de él, la calle como escenario de lo fugaz y de lo quasi inaprehensible, el que me hace girar el cuello para sostener un instante que puede ser un todo inmortal, que se desarrolla en un mínimo gesto, es una mínima voluntad de recordar que “allí había algo”.
la memoria dispara entonces, no ya la cámara. la memoria misma fluye hacia el dedo y este busca sin querer un apoyo que se transforma en testigo voluntario de un habitarme.

la decepción, entonces, de una memoria que parece finita, que parece no ser suficiente y que se refugia en un elemento mecánico que la pueda contener.



5 comentarios:

Anónimo dijo...

la decepcion es una mierda
(perdon por la palabra pero es lo que pienso yo) y mas cuando la decepcion es sobre personas
un abrazo fuerte

ionito dijo...

Creo entender...
pero por eso cada vez obturan a velocidades mayores.
Igual la memoria siempre va a ser la membrana que separa.

Anónimo dijo...

Me acordé de vos
y tus inquietudes inagotables cuando dijeron:
"el único mundo verdaderamente nuestro es el de los sueños"
te imaginé llena de curiosidad
y de fantasía, con ese deseo inquebrantable
que te hace buscar en este mundo tan concreto,
aquellos motivos de sospecha
que te hacen dudar siempre de su "realismo".
Esa energía te retroalimenta,
te hace ser quien sos, enhorabuena.

Pamela Bram dijo...

la memoria es frágil... afortunadamente

Miguel Rodríguez dijo...

Necesito la tierra para vivir, pero necesito de mis sueños para vivir mejor,


saludos