25 julio 2007

creía



creía que era suya. lo creyó sin más toda la noche.
le caminó el cuerpo, le sostuvo la mejilla, le aspiró el susurro.
pero no lo sabía. no sabía que lo único que ella deseaba era dejar de ser ella para ser suya. entonces el “ser suya” de él ya no tenía sentido. ella necesitaba dejarse, necesitaba hacerse dar cuenta de que si quería podía dejar de pertenecerse.
quería no ser.
abandonar el cuerpo en el momento mismo de la pequeña muerte
(o acaso no todas lo abandonamos, y nos abandonamos?). despegarse y renacer. o para siempre morir. es incesante. experimentar la muerte en el momento más dulce. la constante. el abandono del cuerpo, la entrega a la nada, la entrega de todo.
desaparecer. creo que la muerte es un orgasmo mal interpretado.

4 comentarios:

frida dijo...

Le Petit Morte

No nos da risa el amor cuando llega a lo más hondo de su viaje, a lo más alto de su vuelo; en lo más hondo, en lo más alto, nos arranca gemidos y tejidos, voces de dolor, aunque sea jubiloso dolor; lo que, pensándolo bien, nada tiene de raro porque nacer es una alegría que duele.
Pequeña muerte llaman en Francia a la culminación del abrazo, que rompiéndonos nos junta, y perdiéndonos nos encuentra, y acabándonos nos empieza. Pequeña muerte la llaman, pero grande, muy grande ha de ser si matándonos nos nace.

Eduardo Galeano.

LECTURA INVERSA: dijo...

"creo que la muerte es un orgasmo mal
interpretado"




esa sola frase
es sublime.


y vos; magia salvaje



*

Anónimo dijo...

(te encontré...que suerte y que lindo! besos maggi!)

damitadinamita dijo...

la intensidad hasta dejar de ser, es la intensidad misma