13 octubre 2009

para mi amiga la que pinta

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siempre es la hora perfecta canta rosario blefari y uno se vuelve a todas las horas que alguna vez pensó perfectas, esas horas que seguramente duraron más de una hora, entonces son perfectas porque exceden su principio de finitud.

qué pasa si una hora puede medirse como una gran tela, donde las superficies nos deriven y lleven mas allá de ella, como una hora mágica, o alfombra mágica, que nos haga salir de nuestros propios límites supuestamente preestablecidos?

lo horizontal se vuelve vertical y ahí estamos nosotros, contemplándonos en ese falso espejo de feria, ese que da cuenta de que todo es cuestión de miradas, de que ese resto fabuloso aparece en apenas un ángulo cambiado de lugar.

eso que vemos entonces no es una tela ni una hora, son horas de color que se manifiestan en una, un vistazo es una pincelada, un pedazo de cuerpo y de carne que se sostienen haciendo la vertical para que nos preguntemos si una ola puede ser plana, si una pileta puede contener un tsunami. yo creo que sí.

un tsunami que se gestó en un año y que destella en un segundo para arrasar con nuestras horas. como caerse en el barro o zambullirse bomba.




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5 comentarios:

David Nahon dijo...

es muy lindo el texto y la foto.
pero ojo: no todo es cuestion de miradas. muchos de nosotros hacemos cuestion de la palabra.
besos

evangelina cipriani dijo...

el txt más lindo del domingo :)

Mr. P dijo...

el tiempo nos envuelve. entonces hay un velo que se interpone entre la infinitud y la finitud.

jorisday dijo...

zambullirse bomba... :) es casi un acto de entrega

bardo dijo...

Nada es lo que parece desde el sentir del artista.
Hermoso texto.