Pensando un poco en las películas elegidas, aparece un detalle, un hilo conductor, un gesto común quizás, desde donde poder abarcarlas.
Nos encontramos frente a personas solas, o a punto de estarlo.
Si bien Alex se atreve a todo agrupado con sus compañeros, las diferentes circunstancias lo irán llevando a un estado de soledad –obligada, eso sí- en el que la soledad es el principal castigo, además de la tortura visual y el intento de domesticación a partir de imágenes del terror. Nos encontramos, finalmente, con una persona incapaz de reestablecer vínculos con los otros.
Travis parece un tipo simpático, busca acercarse a la gente, su oficio así se lo permite, también, a pesar de su sarcasmo y su cinismo. Se permite un acercamiento al amor, de manera bastante obsesiva, para luego tener que desistir, casi como un arrebato de su propia vida, y sentirse nuevamente solo, incomprendido, aislado, demente. Su justicia es justamente esta, una justicia desde –y por- el arrebato, una necesidad de demostrarse que puede.
Joel parece feliz. Sus momentos son momentos de amor, de plenitud, de felicidad ininterrumpida, tan feliz que es incapaz de ver las grietas de sus propios deseos. Aquí el alejamiento es forzoso, el arrebato viene desde la amada, que decide abandonarlo y eliminarlo de su vida, de esa vida colmada y rebalsada de dos, que no ofrece otra alternativa que no sea el olvido infinito y definitivo. Es la soledad del olvido.


Rick nace solo. Su tarea es sola, su voluntad es sola. Tan sola que su personaje hace dudarnos de su propio origen, porque esta soledad no permite anclarnos. En ese futuro - presente, Rick se enamora, se enamora de su propia duda –replicante o no? – y es esa duda la que lo abandona, y nos abandona a nosotros la respuesta. Es Rick solo, y nosotros solos sin solución a la pregunta.
Magnolia es quizás diferente, diferente porque es casi imposible enumerar los personajes. Pero son solos, eternos solos chocando con los otros. Es un viaje por la soledad ajena, que necesita de una catástrofe para sentir una soledad terriblemente común.
Quizás las ranas sean una metáfora para cualquiera de estas cinco películas. Lo que nos supera, lo que nos vence, nos excede, es lo que nos une.
Y, sin ser películas de terror, nos ofrecen el terror más temido: el terror a la incomprensión, a la soledad y al caer en la propia locura de encontrar la respuesta.
Porque aquí, en nuestras propias elecciones, no existe el director’s cut.
1 comentario:
sí, el fotolog está medio caído
este texto tiene tu tono barthes
la naranja mecánica toda
y de magnolia "estas cosas pasan" más que nada
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