
jugar es difícil
desde que somos chicos, pensamos solamente en eso. jugar era dejar de ser nosotros, ser nuestros muñecos, ser un personaje en el juego de la vida, ser ladrón en ladrón y poli.
recuerdo correr como nunca, como si realmente me persiguieran, totalmente compenetrada, con mi mamá gritando desde el balcón "subí a bañarte que es tarde, que ese no es un juego de nenas", y a mí me encantaba caerme y romperme las rodillas contra la vereda, porque esa curita, ese raspón significaba para mí que yo había sido eso.
ponerle voz a las barbies, hacerles recitar comentarios de telenovelas, obligar a mi hermana a ser siempre –pero siempre- el hombre de las historias, y ahí estaba mi hermana, cabalgando una almohada mientras yo me hacía la she-ra y ella sólo podía ser he-man diciendo "adiós she-ra, hermana querida", como el final de la peli que no me acuerdo el nombre pero era la que aparecía she-ra por primera vez.
no sé cuando la palabra jugar tomó un tono más negativo, más peyorativo.
ante el primer amor y el primer desengaño amoroso, el reproche sale lo más parecido –o literal- al "estás jugando conmigo", entonces, a partir de ahí, jugar va a empezar a depender de un contexto y de una responsabilidad, se despega de la inocencia de la infancia y se revela como truco, como encantamiento.
hace tiempo leo (y pienso también), mucha gente menciona las bondades de recuperar el juego, siendo adultos.
"sigamos jugando, recuperemos la mirada ingenua" , mientras somos conscientes de que somos adultos y se parece bastante a una obrita de teatro que nos automontamos.
ubicar el juego como doble posibilidad entonces, porque, si bien nos divierte, nos aterra el game over.
uno juega con el cuerpo, lo pone ahí, el cuerpo juega y la cabeza también pero el cuerpo recibe los golpes de la realidad que no es.
aceptamos jugar, elegimos un juego, acomodamos las piezas, y empezamos.
jugar es sostener una ficción en un período de tiempo.
por esto mismo creamos, escribimos, nos enamoramos.
para, simplemente, ser otros en otros.
ser nosotros.
5 comentarios:
jugar a ser alguien que queremos ser. a ser grandes. a ser mama y papa. a matar. a volar. a no tener responsabilidades. a eso que tanto miedo nos agarra cuando chocamos con la realidad. cuando nos damos cuenta que eran simplemente... "juegos"
mejor sigamos jugando y cambiemos los juegos...
(un tanto psicoanalitico pero valido quizas..)
un saludo..
.
jugar y ejercer miradas y poderío. a veces no nos detenemos a reflexionar sobre las consecuencias de nuestros juegos. deberíamos hacerlo. responsabilidad.
Puro sujeto???
PURO PERSONAJE ...
por tener toda la informacion a la mano..
aunque no seas adinerado...
con un poco de tiempo
un poco de sabiduria
armas el personaje, los teatritos de sublimacion de cada dia...
No soy el apocaliptico que se deshace de la VOLUNTAD, "hacerse cargo"... un festin sicologico.
Pero hay que ver un poco.
mas.
No me convence.
Esto no termina aca por favor...
contesteme.
Jugar es un proceso amable
(otra pestaña en el blog)
(otra pestaña de nuestra vida)
Totalmente de acuerdo, jugar es sostener una ficcion en un periodo de tiempo, y uno le tiene el miedo al game over, pero siempre se pueden acomodar las piezas de nuevo, sí, es verdad. Ser nosotros cuando creamos, y también ser otros en la ficción, en personajes antípodas. Así da gusto jugar. Saludos!
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