un recorte silente, un recorte falso, una palabra para disparar el recordar. despegada de la forma artística, la fotografía es un retazo de tiempo, es una palabra en una larga oración que no pronunciamos.
un gesto afectivo, de un afecto por el mundo que, allí afuera, está sucediendo.
cuando era chica, llevaba mi diario. desde muy chica. apenas aprendí a escribir me regalaron uno, y como mis días eran bastante parecidos y “cortitos”, terminaba cada página con una imagen del día, que elegía dibujar. cada texto acompañaba una imagen, cada imagen un texto. y desde esos días son dos imágenes que van de la mano.
siempre se trata(ba) de registrar para recordar.
nuevas tecnologías implican nueva forma del registro, pero no pérdida de la afectividad. lo que antes se mantenía dentro de una esfera más íntima, hoy encuentra plataformas dispares para exhibirse. hay un yo que aparece –tímido primero, más seguro después- yoes que se multiplican y cuentan sus historias de palabras y de imágenes. cada una como una piedra, como robin williams en “pescador de ilusiones” de terry gilliam. una bolsa de piedritas, cada una un recuerdo. cuando algo sucedía, él rápidamente buscaba una piedra en el piso, la miraba fijo y la ponía en la bolsita de terciopelo con las otras. cuando quería recordar, sacaba sus piedras y las miraba para armar su propio relato. porque de eso se trata.
un instante espontáneo, o un instante prefabricado. una nueva forma de autonarrarnos a partir de imágenes que otorgan una dosis de verdad a nuestras vivencias. muletas de la memoria.
mis nonos tuvieron cámara desde muy jóvenes. y conservo muchas fotografías extrañas para la época. recortes inusuales, juegos de luces, juegos de situación, anotaciones de fecha y hora en los dorsos, marcando la posición del sol. pero también, familias mostrando la comida, con sus mejores ropas, y por qué no, enamorados durmiendo bajo un árbol, o sólo sosteniéndose la mirada.
sosteniendo la mirada, eso. un acto de entrega a la cámara, una entrega afectuosa para la posteridad de ese momento.

una fotografía es un acto de amor. construida o no, es un acto de amor para el relato de nuestra historia. un sacrificio instantáneo del que retrata, que decide mediar ese momento por la lente, para conservar una imagen de lo que se quiere contar.
3 comentarios:
estoy roto
recién llego de viaje y no puedo escribir una idea que quería sobre tu texto, algo que tenía que ver con barthes otra vez
algo sobre la foto esa casi zepia
de lo terrible también que puede ser acumular toda una vida en fotos
sobre la fotografía
sobre sontag
sobre la felicidad amarilla de tu foto
vi los links
ahora te pongo en liyo
qué bueno
donde no existe aun nombres para el lugar
que existe entre una coma y el luego que pende en lo que deviene -alli- una foto.
ayer esa reflexion, hoy encuentro tu post
me sorprendo y me digo que acertivo puede ser el azar.
un gusto. Emme V*
.
coleccionemos actos de amor.
y posmópolis, santísima posmópolis.
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